Más Gata, más Cattana

A lo mejor es que estoy en un momento vital que reacciona ante la resignación, a veces impuesta por otros, a veces por nosotras mismas, con la fuerza de la costumbre complaciente, pero también cínica. Quizás he llegado a una etapa de reflexión y deseo de cambios que me construya de una manera diferente, resistente a lo cotidiano. Quizás es que ahora soy más consciente de lo que siento y esa revolución interna que se antoja hormonal responde más a que el volumen de las emociones suena más alto. Estaba preparando un relato y de repente me ha pasado por delante el aniversario de la muerte de la poeta, rapera y activista Ana Isabel García Llorente (1991-2017), más conocida como Gata Cattana, y lo ha cambiado todo.

Gata Cattana fue la primera mujer que me inspiró para crear 'Mujeres Rebeladas'. Tomé prestada una frase que aparece en el tema 'Lisístrata' para hacerla subtítulo. Después puse en bucle el tema y descubrí su poesía, y me enredé en sus versos, en su rap que era poesía o en su poesía que era rap, una obra que me interpelaba, que me cogía de la mano para no soltarme nunca. Así es como Gata Cattana se convirtió en mi sombra. Y es muy complicado seguir escribiendo esto sin llorar. 

Gata Cattana "no vino a ser carne", "vino a ser espuma". Ahora los vivos tenemos que recordarla para que la fuerza de su espuma sea eterna. Dejó un legado inmenso y una hoja de ruta para las jóvenes generaciones que hoy tiene más sentido que nunca. Ha sido ahora y no antes, ni hace un año, ni dos, cuando me he detenido en seco ante esta mujer, que hasta ahora permanecía latente en mi vida. La traigo para ser vista, porque la travesía está siendo dura, porque necesito respuestas, porque no las tengo, porque he llegado a un estado de vulnerabilidad desconocido.

El otro día vi Eterna, un documental sobre la vida y obra de Gata Cattana, que cuenta detalles de su proceso creativo, de su compromiso social, de su gente: un relato audiovisual desde la honestidad que siempre la ha caracterizado. Por un momento me vi reflejada en ella, y me dio vértigo, no me lo esperaba, o quizás siempre fue así, pero no he sido consciente de este regalo hasta ahora, por lo de esta nueva e inexplorada etapa vital que os digo. 

Veo a Gata Cattana en el documental, en los vídeos cantando 'Voy pa'la mani' y mi memoria comienza a proyectar imágenes de mi participación en las manifestaciones del 8M, en las del 25N contra la violencia machista, en las del 'No a la Guerra', en las concentraciones del 15M, en las del 'Rodea el Congreso', en las de la defensa de la educación y la sanidad: "Los hijos que no tendremos / Porque falló la memoria / Y se repite la historia / Siempre caen los buenos y cunde la fobia / Mami que yo no soy mala / Que aquí los malos son ellos / Tú sabes que no me callo / Me mira a la cara y se tiran al cuello / Mami que voy pa' la mani / Que a lo mejor ya no vuelvo / Porque ahora soy terrorista / Si estoy sentaita gritando en el suelo / Mami que nadie recuerda / La guerra de mis abuelos / Y a obrero que se levanta / Lo llevan al matadero / Mami que voy pa' la mani / Que a lo mejor ya no vuelvo / Mami que voy pa' la mani / Que a lo mejor ya no...".

"No sé, a lo mejor es que estoy transitando por la tormenta perfecta", le dije. "Lo que pasa es que ahora sientes más fuerte", me respondió. Y pensé en la joven que fui, en la rabia que proyectaba para luchar contra las injusticias, para defender la igualdad de oportunidades y derechos, pensé en que ahora esa rabia se había transformado en otra cosa a la que no era capaz de poner nombre, y que quizás por eso buscaba desesperadamente refugios para encontrar la paz.

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